De San José desde mi Ventana...
Hay instantes en que la Ciudad de San José me absorbe, me traga por completo. Fusionándome dentro de su paisaje urbano y compenetrándome de tal forma, que viendo muchas personas me siento solo. Habla la arquitectura por sí misma, que deja sus mensajes en el inconsciente del transeúnte.
La forma de ver una ciudad: su arquitectura, con sus formas, sus colores, su caos lógico y armonía abstracta, hablan y se comunican, diciéndome por donde debo pasar, hacia donde debo ir… para llegar a…
Es importante reconocer que cuando se dice que las paredes hablan, también lo hacen las fachadas y las calles. Hablan a través de mi Colección San José.
El amor por el arte es de toda la vida, desde muy pequeño. Al final lo que me llevó a las artes directamente fue la Licenciatura en Artes Plásticas, el enseñar, estudiar para profesor me involucró dentro de las artes. Cuando llegué a Costa Rica, vi que me quería dedicar a esto; hice una serie como de 30 cuadros, fueron absolutamente una mezcla de todo: surrealismo, cubismo, constructivismo, todos los “ismos”, es decir, un profesor pintando. Pero siempre con un punto relevante que era la ventana y el péndulo. Lo que más se me acercó fue el surrealismo, porque me permite tocar esos elementos figurativos y transformarlos de forma abstracta.
Dentro de mi técnica surrealista tomo como símbolos las ventanas y los péndulos, esa es la constante que vas a encontrar en mis obras. Básicamente trabajo tres elementos dentro de esas ventanas y péndulos: figura humana, el paisaje y la abstracción. La abstracción por accidente sin buscarlo sin yo pretenderlo porque uno no sabe con el arte, tu sabes lo que quieres pero no sabes a dónde vas a llegar, es un camino sin destino. Las técnicas que utilizo son dos: pintura al óleo y en acrílica.











